viernes, diciembre 14, 2007

El Grito

Pocas veces antes se había logrado tal mancomunidad sonora. Fue una combinación perfecta de sorpresa, desconcierto, furia. En un alto porcentaje el violento sonido fue acompañado por un sacudón de mano de disconformidad. El intercambio de miradas fue inmediato. Todos buscaban una explicación ante tamaño acontecimiento. Ya ha transcurrido prácticamente un año y medio del día en que todo un país se unió en un solo grito: “¿¿¿¡¡¡CRUZ!!!???“. Argentina ganaba uno a cero. Alemania, el local se mostraba impotente ante el dominio territorial al que era sometido. Riquelme, fatigado, ya no estaba. Había ingresado Cambiasso. Franco ya ocupaba el arco por el lesionado Abbondanzieri. Crespo sintió molestias y avisó al banco. Este le dio crédito a sus malestar. Todos daban por hecho lo que se suponía inevitable. Los que miraban desde la tribuna, los que lo hacían a miles de kilómetros, los que escuchaban por la radio en un taxi. Todos suponían que Messi entraría para hacer dupla con Tévez. Tener la pelota, enloquecer a los defensores alemanes hasta inducirlos a la patada que se convertiría en roja. Se esperaba un contrataque fugaz. Una rápida pared que decretara el 2 a 0 consagratorio de Lionel y el pase a semifinales. Pero no. El país lo veía por TV y no lo creía. Esa espalda que se observaba al lado del cuarto árbtitro era demasiada esbelta para ser la Pulga. Salió Crespo, ingresó Cruz. ¿Fue una decisión fríamente calculada o un error? ¿Habrá sido un segundo de distracción que costaría caro, muy caro? Luego del cambio Hugo Tocalli algo le dijo a José. Su cara se transformó, su gesto se volvió incrédulo. Su colaborador, sorprendido, algo le marcaba y a la vez le recriminaba. José se quedó tieso. ¿No se había dado cuenta que se quedaba sin cambios? ¿Que la nueva estrella no ingresaría hasta el próximo mundial? Dio la sensación que la sorpresiva salida de Abbondanzieri lo descolocó. Fueron 5 minutos de desconcierto. Argentina se quedo sin el Pato, Riquelme y Crespo. Messi en el banco. Alemania logró lo que no podía. Consiguió la pelota y fue a buscar el empate. Sabía que él no estaba para la contra. Empató Klose. De allí hasta el final volvió a dominar la Argentina pero le faltó la tan necesaria profundidad. Le faltó Messi. Lehmann, sin mucha actividad durante el encuentro, se reservó el papel protagónico para los penales. Argentina se quedó sin la chance de una semifinal pareja, cerrada y con victoria en el último minuto ante Italia. No pudo ser. Una final con muchos goles en un partido abierto contra Francia también quedó para otra oportunidad. Para cuando la historia nos vuelva a invitar.

Mientras el imponente Jardinero no pudo marcar diferencias en el césped, Lionel, más parecido a un enano de jardín estéticamente inútil, se quedó en el banco cortando el pasto con sus manos. Miraba hacia los costados, desentendido. No observaba el partido. En su interior, se reprimía un grito. Una pregunta. Una exclamación. “¿¿¿¡¡¡CRUZ!!!???".

sábado, octubre 27, 2007

Historia repetida

En 1986 la Argentina ganó el Mundial de Futbol. Una actuación maradoniana de su número diez apoyada en un sólido equipo le dio el título. En 2003, Inglaterra se quedó con el Mundial de Rugby. La impecable pegada de otro número diez y la fuerte presencia del resto de sus compañeros, la condujeron a la victoria. En 1990, el campeón llegaba maltrecho. Maradona en una pierna y varios de sus laderos con problemas físicos más algunas jóvenes promesas eran sus armas. En 2007, Inglaterra llegó igual. Varios campeones ya retirados, muchos otros lesionados y Wilkinson que casi no llega. Camerún dió la gra sorpresa y Argentina casi queda prematuramente afuera. Sudáfrica bailó a Inglaterra y tuvo que definir mano a mano con Tonga el pase a cuartos. El pie de Wilkinson ya recuperado fue vital. La mano salvadora de Maradona sobre la línea contra la Unión Soviética también. En octavos Argentina jugaba contra el gran candidato. Brasil llegaba de la mejor manera para dejar a su clásico rival sin título. Como Maradona seguía en una pierna necesito apoyarse en el joven Caniggia para concluir la magistral jugada. Faltando muy poco tempo y con Taffarel en el piso, Argentina pasó de ronda. Ante Inglaterra, Australia buscaba vengar la derrota en la final anterior. La patada de Wilkinson volvió a ser fundamental. Faltando muy poco tiempo él convirtió y el pateador rival no lo pudo imitar. En la semifinal esperaba Francia, el local. En el 90 la Argentina enfrentó a Italia. La rápida ventaja hacía presagiar el triunfo del local. Mientras la diferencia no aumentaba en el marcador, la Argentina crecía en su juego. Llegó el empate y los penales decidieron la historia. Argentina finalista. Ante Francia, Inglaterra comenzó perdiendo. La falta de ideas del local los dejaba siempre a tiro de empatar o ganar. Cuando todo terminaba, llegó el penal. Pateó Wilkinson. Inglaterra finalista. Tal cual había sucedido en los mundiales anteriores, ambos equipos llegaron nuevamente al partido decisivo. Sin tanto brillo, pero con mucho oficio. Argentina terminó cayendo ante Alemania en un partido apretado con un penal dudoso. Inglaterra también peleó hasta el final. Un try que generó muchas dudas no le fue convalidado. Sudáfrica sabía que la historia se repetía. Al igual que Argentina en 1990, Inglaterra subcampeón.
Deberemos esperar hasta el mundial de 2011 en Nueva Zelanda para saber si esta historia continúa. Johny Wilkinson teme que alguien "le corte las piernas".

martes, octubre 09, 2007

Confirmación

El Try de Ignacio Corleto en el partido inaugural parecía haber iniciado el sueño mundialista en Francia. Fue un partido de cuartos adelantado. El que ganaba sería semifinalista. Pero había que confirmarlo. En el último minuto Argentina logró el punto bonus frente Georgia. Irlanda, en ese mismo último minuto, casi pierde ante el mismo rival. En la última fecha, Los Pumas obtuvieron la primer confirmación. Irlanda era historia. Escocia pasaba a ser el próximo escalón. 19 a 6. El sueño parecía realizado. Pero Escocia, sin mucho presente, recordó su historia. Ingresó un verdadero vikingo secundado por otros tres suplentes hambrientos. El partido cambió. El dominador pasó a ser dominado. Escocia empujaba, Argentina se desconcentraba. Entre tackle y tackle se filtró el Try. 19 a 13. Los Pumas no lograban salir, Escocia tampoco lograba entrar. Faltando cinco minutos el recuerdo de la defensa heroica del 99 se hizo presente. En los televidentes, en los espectadores, y en los jugadores. Argentina veía a Irlanda en cada camiseta escocesa. Escocia veía a Los Pumas. Los fallidos intentos desde los rucks y la presencia del 99 en el ambiente lo hicieron patear. Dan Parks, el apertura, lanzó el kick lo suficientemente alto y esquinado como para que el try no llegue. Agustín Pichot, al igual que Elissalde el día anterior, quizo terminar el partido pero le sobraron 10 segundos. Escocia hizó el último intento. No pudo. Argentina cerraba aquel partido de cuartos jugado en tres etapas que comenzó frente a Francia. Los Pumas en semifinales por primera vez. Esperan los Springboks, el próximo escalón.

Volver a Casa

El Try de Ignacio Corleto en el partido inaugural parecía haber terminado con el sueño mundialista de Francia. El inesperado y a la vez inminente choque de despedida frente a los All Blacks en Cardiff era el final anticipado. Al igual que en 1999 Francia llegaba para irse. Al igual que en 1999 Nueva Zelanda tenía todo para quedarse. Francia se encargó de recordarle ese partido en todo momento. En lugar de conformarse con ser 15 simples espectadores más del Haka maorí, decidieron enfrentarlo, desafiarlo. En ese instante Francia comenzó a ganar el encuentro. El reto quedaba planteado. El 99 podía volver. Los All Blacks lo sintieron pero lo disimularon. El 13 a cero inicial fue el mejor camuflaje para ese mal recuerdo. Pero cuando el partido se dormía y Francia no despertaba, ingresaron Sebastien Chabal y Dimitri Szarzewski para reavivar el sueño. Los de negro quedaron grises. Sin reacción, sin temple. Entró Michalak, recibió el pase forward, corrió, frenó y giro para Jauzion. El Try era un hecho. Cada uno regresaba a su sitio. Francia a París, Nueva Zelanda a Auckland.

sábado, octubre 06, 2007

Velocidades

Todos aguardaban la salida de los equipos. De a poco comenzaron a vislumbrase las siluetas que avanzaban hacia el césped. Inglaterra ingresó corriendo, velozmente, mientras Australia lo hacía a la par, caminando, a paso firme, pero lento. Los campeones salieron con el ímpetu de quien se siente herido, menospreciado y dado por perdido. Del que sabe que esta es su oportunidad. Todos esperan el golpe de Knock out del rival. Pero siempre queda la chance de una mano más, la salvadora. Los Wallabies salían con la responsabilidad de demostrar en la cancha su superioridad. Eran los grandes favoritos para llegar a semis y vengar la última final. El drop de Wilkinson de aquella noche del 2003 todavía estaba fresco. Pasaron los himnos. Comenzó el partido. Stirling Mortlock convirtió una de tres oportunidades. Wilkinson convertía y erraba. Inglaterra dominaba. Sus forwards marcaban el ritmo del tiempo y del espacio del partido. Gregan no encontraba el pase. Burns no se encontraba. La Rosa seguía presionando. Try de Lote Tuqiri. Australia 10a6. El segundo tiempo seguía igual. Gregan y compañía llegaban a los 22 metros y allí morían. Knock ons, perdidas, gente que no llegaba. Pelota para Inglaterra y penal para Wilkinson. 10a9. Mientras buscaban el try encontraron un nuevo penal. 12a10. Faltando 5 minutos, tuvieron la chance de cerrar el juego. Pateó Wilkinson, a esa altura el máximo goleador de la historia de las copas mundiales de rugby. Erró. Penal para Australia. Faltaba poco. Probar desde mitad de cancha en dificil posición o buscar el line que los lleve a la victoria. Eligieron patear. La no conversión de Mortlock confirmó la derrota. Entraron más lento, se fueron más rápido.

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